LA HISTORIA DE LA RIVALIDAD DE NINTENDO Y SEGA EN LOS 80
A pesar de que Mega Drive fue eclipsada por Super Nintendo, existe una gran base de usuarios que han consagrado a la 16 bits de SEGA como una de las mejores plataformas existentes.
Fue a mediados de los años ochenta cuando Atari
había saturado el mercado con sus juegos, algunos de una calidad más
que dudosa, lo que provocó el rechazo y la desconfianza por parte de los
usuarios, que recelaban de los productos puestos a la venta, y que se
escondían tras sugerentes portadas
Con este pesimismo reinante, los
usuarios sintiéndose estafados, dejaron de comprar juegos, por lo que el
año 1983 fue un año negro para la industria, viendo nacer la que
posiblemente ha sido la mayor caída en el consumo de videojuegos hasta
la fecha.
Fue Nintendo por
aquél entonces la encargada de sacar el mercado adelante, y contra todo
pronóstico, la empresa que solicitó colaboración con Atari
para conseguir suministrar sus productos en el mercado americano, acabó
por consolidarse y superar a sus competidoras en una etapa crucial,
gracias en parte a su sello de calidad, que garantizaba (presuntamente)
unos mínimos deseables para su consola, que además resultó ser bastante
competitiva economicamente, y disponía de algunas obras de valor
incunable gracias al buen hacer del que a día de hoy es considerado como
el desarrollador más famoso de videojuegos, Miyamoto
Fué tal el éxito que alcanzó la
consola, que los directivos decidieron hacer caso omiso de los peligros
que suponía la competencia, pues el parque de consolas instaladas del
que disponían superaba ampliamente a cualquier otra plataforma de la
época.
De este modo, ni Master System ni Turbografx pudieron hacer nada contra el imperio que había levantado Nintendo con su consola de 8 bits.
La empresa no parecía dispuesta por
aquél entonces a sacar una nueva consola al mercado, puesto que gozaba
de una cómoda posición de prestigio que le reportaba cuantiosos
beneficios.
Sin embargo, las consolas de 8 bits ya
habían empezado a dar claros sintomas de agotamiento, siendo
incapaces
de sorprender al respetable con sus nuevos lanzamientos.
Fué tal el éxito que alcanzó la
consola, que los directivos decidieron hacer caso omiso de los peligros
que suponía la competencia, pues el parque de consolas instaladas del
que disponían superaba ampliamente a cualquier otra plataforma de la
época.
De este modo, ni Master System ni Turbografx pudieron hacer nada contra el imperio que había levantado Nintendo con su consola de 8 bits.
La empresa no parecía dispuesta por
aquél entonces a sacar una nueva consola al mercado, puesto que gozaba
de una cómoda posición de prestigio que le reportaba cuantiosos
beneficios.
Sin embargo, las consolas de 8 bits ya
habían empezado a dar claros sintomas de agotamiento, siendo incapaces
de sorprender al respetable con sus nuevos lanzamientos.
Fue en esa coyuntura, a finales de los ochenta, cuando SEGA decidió adelantarse a la propia Nintendo, lanzando una consola muy superior a esta, Mega Drive,
que rápidamente se convirtió en un objeto de deseo, y le valió a la
compañía nipona el calificativo de empresa puntera en el sector,
asociando rápidamente a SEGA con la tecnología más avanzada.
Es preciso destacar que la competencia directa de Mega Drive en cuanto a consola se refiere, había que buscarla en la Turbografx-16 de NEC, aunque el verdadero rival a batir seguía siendo Nintendo,
por lo que iniciaron una agresiva campaña contra ellos, con slogans
publicitarios destinados a desacreditar a la empresa rival, como aquél
que reza “Genesis – la Mega Drive tal como se conocía en el extrangero – does, what Nintendodon’t“, un juego de palabras que dejaba clara la superioridad técnica de Mega Drive sobre Nintendo, una consola que había quedado a todos los efectos desfasada.
Además, se hicieron juegos más adultos, e incluso agresivos, desmarcándose de la línea de juegos habituales de la propia Nintendo, de carácter amable y familiar, por todos de sobra ya conocidos.
Viendo el gran riesgo que corría, Nintendo
no dudó en anunciar que sacaría una nueva consola, para lo que trató de
disuadir a los usuarios indecisos, asegurando que era preferible
esperar hasta comprarse la que sería la sucesora de su actual
plataforma, un movimiento comercial que les brindó buenos resultados,
todo sea dicho.
Cuando finalmente Super Nintendo se puso a la venta, en el año 1990 en tierras japonesas, 1991 en América y 1992 en toda Europa, Mega Drive ya se había ganado el favor del público y disponía de una buena base de usuarios, pero con títulos del calibre de Super Mario World y Legend of Zelda: A Link to the Past, Nintendo consiguió recobrar el protagonismo perdido, dejando claro el potencial de su nueva consola
Resulta curioso que en las encuestas realizadas durante esos mismos años por Sony, analizando el mercado y preparando el terreno para la futura PlayStation,
los datos obtenidos y contrastados eran cuanto menos peculiares, pues
si bien gran parte de los jóvenes encuestados de la época aseguraban ser
poseedores de una Super Nintendo, por alguna razón la mayoría de ellos afirmaba preferir una Mega Drive.
Una de las bondades de Super Nintendo sin duda radicaba en su ejemplar uso del Modo 7. Tratando de competir en igualdad de condiciones, SEGA hizo lo propio para su consola mediante el Blast Processing; esto se traduce en que Super Nintendo disponía de un mayor número de colores, texturas, y era capaz de hacer zoom in & out con sus juegos, mientras que Mega Drive era capaz de mover sprites de forma mucho más rápida, algo muy evidente con juegos del calibre de Sonic 2, alcanzando velocidades que habrían sido del todo impensables en Super Nintendo.
Aunque el hecho de que los 16 bits de Nintendo no pudieran alcanzar la misma velocidad que los juegos vistos en Mega Drive
no le supuso un mayor problema a la compañía, pues la estructura de su
máquina se amoldaba perfectamente para la creación de juegos de rol, un
género de moda en la época, especialmente importante en Japón, donde el
triunfo de la plataforma de Nintendo no se hizo esperar.
En el resto de mercados, la competencia entre Super Nintendo y Mega Drive resultó ser bastante encarnizada, sin un claro vencedor durante mucho tiempo, e incluso la consola de SEGA llegó a ser preferida en determinadas ocasiones, como cuando fué anunciado un Mortal Kombat sin censura, a diferencia de la versión disponible para la plataforma de Nintendo.
No fue hasta que SEGA se aventuró a sacar ampliaciones para su máquina, como el Mega CD y el 32 X, cuando los usuarios finalmente se decantaron por la consola de Nintendo, dando lugar al declive de SEGA, que pese a los malos años que sufrió, nos brindó algunas maravillas del calibre de Dreamcast, una consola que se ha ganado a pulso un lugar honorífico en la industria, por su intachable conducta y su magistral catálogo.
Cabe destacar, en última instáncia,
que las campañas publicitarias destinadas a criticar y desacreditar a
las consolas de la competencia, vistas en la década de los años noventa,
se debían a que era conocido que los usuarios comprarían tan solo una
consola de las dos disponibles en el mayor número de casos, por lo que
era preciso robarle usuarios a la competencia recurriendo a cualquier
artimaña posible, como quedó patente, pues hay un gran número de
ejemplos al respecto, algunos de los cuales ya he hablado con
anterioridad.



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